Inicio Noticias de la Vera La Irracionalidad no tiene cabida en el mundo de HOY

La Irracionalidad no tiene cabida en el mundo de HOY

Me refiero al eterno conflicto entre el hombre Rural y los animales salvajes que pueblan su entorno.

Artículo de Teófilo Castaño sobre los problemas que está teniendo con los Jabalíes en la zona de Viandar de la Vera.

Tengo 77 años y con mi edad he conocido de todo: Premiar a aquel que mataba a un lobo. (El animal muerto se paseaba, de pueblo en pueblo, con la correspondiente compensación de los vecinos). Cacerías de lobeznos.  Cazas de aves para colocarlas de espantapájaros  y así ahuyentar a las demás e incluso echar alimentos envenenados con la finalidad de protegerse ante  los daños que los animales les proporcionaban.

Por otra parte, he conocido cabañas ganaderas y plantaciones diezmadas y a veces destrozadas por los lobos, corzos y jabalíes, cosechas totalmente arrasadas o dejadas inservibles para la venta, incluso muchas paredes de retención de terreno derruidas por los animales

Creo, por una parte, que hombre rural no tiene derecho a tomarse la justicia por su cuenta sobre el ordenamiento de la fauna y de la flora, pues es una realidad social y como social ha de estar ordenada por el Estado.

Pero, tampoco, la sociedad con sus normas estatales tiene derecho, impunemente, a destruir unas cabañas ganaderas, plantaciones, cosechas y paredes que son en todos los casos el fruto del esfuerzo, trabajo y sacrificio incluso de muchas generaciones, y pienso pues que el derecho al fruto del trabajo es un  derecho Sagrado que ni la sociedad, ni el Estado puede avasallar.

Tras mis 77 años, el problema se sigue tratando del mismo modo,”desde la no solución y desde la irracionalidad”

Los que vivimos en el medio Rural seguimos sufriendo “impunemente” los daños colaterales que nos infringen especialmente, corzos, jabalíes y aves en nuestras plantaciones destrozando paredes, árboles y cosechas, que se convierten en inservibles, violando, sin ningún reparo, un derecho  fundamental, (derecho al fruto de su trabajo), de la personas que viven en dicho medio.

En nuestro caso, hemos acudido a las oficinas de la administración para intentar informarnos donde denunciar dichos daños y la calidad de la respuesta ha sido sorprendente: ¡No hay lugar!. ¡El estado no tiene que hacerse cargo de estos daños¡ ¡Eso es como si te cae una tormenta!.

No invento puedo dar la fecha, el lugar  y el nombre del funcionario. Pienso que la calidad de esta respuesta no sea la que defina el sentir de la administración a la que pedimos se nos dé una respuesta.

Pero no una respuesta de un estado papaíto protector de los hijos tontos, sino de un estado servidor de la sociedad y cuando sus hijos tienen problemas, aporte soluciones concretas, como son: El  servicio Seprona para cuidar el medio, el paro para atender a los sin trabajo etc,… con la misma obligatoriedad tiene el deber de cargar con los daños ocasionados  a los agricultores como servicio no a ellos, sino a la sociedad.

Estamos en tiempo de covid, una lección maravillosa, que nos puede ayudar a discernir, que no es buena la irracionalidad en ninguna circunstancia de nuestra vida.

                                 Firmado: Teófilo Castaño

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